Políticos camaleones, chapulines y oportunistas inundan el VII Distrito

Aún no inicia oficialmente el proceso electoral y ya los municipios del VII Distrito están plagados de políticos chapulines, camaleones y oportunistas. Y aunque están muy  bien identificados, todo pareciera indicar que eso no les importa, pues desde hace mucho se acabaron las ideologías y fidelidades partidistas. Aquí todos cambian de color de acuerdo a sus intereses.

En Martínez, Misantla, Tlapacoyan y el resto de los ayuntamientos de esta zona, los camaleones cambian de colores sin el menor empacho. Algo que los distingue es el argumento de que el partido al que pertenecen no les hace justicia o las luchas internas de los diferentes institutos políticos los dejan fuera, a unos por no ser santo de la devoción de quienes tienen las direcciones partidistas.

Así como las prostitutas (sin ofenderlas), esos de los que hablamos se van con el mejor postor, es decir, con el partido que les brinde un espacio en su “corazoncito”; total, el interés personal está por encima de todo, atender a los ciudadanos es una prioridad ahorita, pero luego, ya cuando obtienen lo que quieren, se olvidan de todos, muchos hasta de quienes los ayudaron a llegar al hueso.

Aquí y donde quiera, los políticos camaleones ya son algo común, no tienen vergüenza. En la víspera de los procesos electorales cambian una y otra vez de partido político según les convenga. Siempre aducen falsamente que el instituto partidista al que pertenecen violenta sus derechos como militantes. Y mencionar a los de este Distrito implicaría una larga lista de nombres.

Este tipo de políticos sólo generan confusión ciudadana y, por consecuencia, desalienta el voto. Hay quienes al presenciar este tipo de cambios de color entre los personajes que aspiran a un puesto o pretenden cambiar a otro, sienten desconfianza.

Los camaleones, al ver que el partido en el que militan ya no es garantía para asegurarles el triunfo en las urnas, hacen lo que las ratas cuando el barco se hunde, se van y buscan ganar nuevamente la simpatía ciudadana cobijados bajo las siglas de otro partido. Nada más falso, pues a muchos aunque cambien de colores se les sigue identificando con el que empezaron.

En fin, ahora hacer política es buscar el poder por el poder, no para gestar un plan en pro de la ciudadanía, sino la habilidad para incrustarse bajo las siglas que más les convenga. Los políticos ahora brillan no por su forma de hacer propuestas, sino por su facilidad para moverse en torno a quien le asegura un hueso. Presidencias municipales y diputaciones se pelearán próximamente, y ahí estarán ellos.

Si ven a algún político de esta clase, tengan mucho cuidado; ahorita andan disfrazados de falsos redentores, madres de la caridad, buenos samaritanos; todos ponen cara de angelitos, pero que los compren quienes no los conozcan, estos camaleones tienen colmillos de hienas y lo que menos les importa es el bienestar de la gente.

Nos leeremos pronto nuevamente. #LARED